Niveles
La forma en la que se realizan los hechizos depende del nivel del mago. Los aprendices necesitan verbalizar sus intenciones: tienen que decir (en ocasiones, gritar) palabras que indiquen qué es lo que quieren hacer con su poder. Lo que digan no necesariamente tiene que tener sentido para los demás: si yo creo que diciendo “¡Arteah!” se disparará una bola de fuego y estoy completamente seguro de ello, eso es lo que sucederá. Lo importante es que deben verbalizar, no importa cómo. El éxito del hechizo dependerá principalmente de la convicción del aprendiz al pronunciar las palabras. Los hechizos verbales se limitan a las cosas simples relacionadas con la magia puntual que se está practicando, por ejemplo lanzar una bola de fuego, modificar un elemento de metal cercano para que sea un arma, congelar elementos no demasiado grandes o curar heridas menores. Este nivel depende de los elementos que te rodeen: si no tienes tierra donde quieres, no puedes crear arenas movedizas; si no tienes fuego a mano, no puedes crearlo de la nada.
A medida que los aprendices se van convirtiendo en magos propiamente dichos, dejan de depender de las palabras cada vez más. De todos modos, las pueden emplear como apoyo para reforzar sus hechizos si la tarea que intentan es demasiado ardua o exige demasiado poder. En esta instancia, los magos se valen de movimientos de sus manos para realizar sus hechizos. Esta magia suele ser más fuerte, pero requiere mucha más concentración que la anterior para alcanzar un objetivo. Los hechizos manuales se extienden a campos que los verbales no llegan, por ejemplo la creación de paredes de fuego, el uso de rayos de energías, la creación de protecciones metálicas de buen tamaño y la capacidad de curar heridas importantes. Al igual que el anterior, este nivel depende de los elementos que te rodean, pero serás capaz de obtener elementos que estén relativamente distanciados de tu posición en ese momento para emplearlos.
Finalmente, hay un tercer nivel de la magia en el que se puede manipular a los elementos con el pensamiento. Este tercer nivel es alcanzado sólo por un puñado de gente: grandes maestros de la magia y algunos seres que han caminado este mundo el suficiente tiempo como para haber aprendido a emplear este nivel de magia. Requiere una concentración extrema, al punto que la más mínima distracción puede causar desastres. La magia mental permite invocar grandes tormentas, crear terremotos, generar poderosos escudos de energía y crear sombras. Este nivel no depende de los elementos que el mago tiene a su alrededor: permite crear cosas de la nada.
Estos tres niveles son combinables -puedes ser capaz de realizar magia manual de vida, pero sólo llegar a la verbal en fuego, o cosas así.

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